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Reflexiones sobre educación, deporte, motivación...

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Ser honesto siempre funciona

Educación y DeportePostado por Alfredo sáb, marzo 08, 2014 16:26:11

Una de las sensaciones más agradables que he tenido en mi vida y que me ha reforzado en que estaba en una buena línea profesional, es el volver a ver a niños y adolescentes años después de haber trabajado con ellos y que vengan a saludarme, cuando yo ni siquiera los había visto, o que me paren por la calle, podamos charlar, ya como adultos, sin ningún tipo de mando sobre ellos y que en la conversación puedas ver, claramente, el buen recuerdo que tienen de los momentos vividos juntos. Incluso de alguna situación en la que me había puesto serio y había echado alguna buena bronca y que con la perspectiva del tiempo puede ser un buen motivo para echar unas risas y , en la mayoría de los casos, me reconozcan que tenía razón de haberme enfadado en esos momentos.

Creo que esta es una de las mejores sensaciones que podemos tener las personas que trabajamos en algún momento con niños y jóvenes.

Los niños no son tontos, sino todo lo contrario, son muy listos y perciben perfectamente quien los trata de manera honesta y quien no.

Por eso creo que hay que tratar con el mismo respeto, que no de la misma manera, a los niños que a los adultos. Es algo que a lo largo de mi vida profesional siempre me ha dado buenos resultados. Ser Honesto siempre funciona.





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Dictador o flautista

Educación y DeportePostado por Alfredo vie, noviembre 22, 2013 19:31:20

Dos estilos de liderazgo completamente distintos que sirven tanto para docentes como para técnicos deportivos.

El primero es el estilo clásico en el que el docente, o el entrenador, tiene la autoridad e intenta imponerse al grupo con el que trabaja. En muchos casos la intimidación es un arma fundamental que se utiliza indiscriminadamente. Se atemoriza a los que se tiene por debajo para conseguir que hagan exactamente lo que quiere “el dictador”. Cualquier salida del guión es duramente castigada por el tirano con un doble objetivo, sancionador para que el que ha hecho algo que no debía no lo vuelva a hacer y ejemplificador para que al resto no les quede ganas de salirse del guión. Esto que puede sonar un poco exagerado se ha utilizado mucho y a corto plazo no se puede negar que da resultado.

El estilo del flautista es completamente distinto. En este tipo de liderazgo el docente o técnico se hace con el mando en el grupo demostrando su capacidad y haciendo que los alumnos o deportistas se convenzan que las pautas que él marca son la mejor manera de conseguir los objetivos fijados. Para poder llevar a cabo este estilo de liderazgo hay que demostrar la capacidad día a día y supone un desgaste mucho mayor que el anterior para el docente/técnico, pero sus resultados son mucho más satisfactorios y la manera de conseguirlos mucho más placentera para los alumnos/deportistas, ya que el flautista conseguirá que las personas con las que trabaja disfruten con el proceso de aprendizaje, con lo que ir cada día a clase o a entrenar será algo divertido.

¿Quién no ha oído alguna vez la frase “aquí mando yo”? Cuando un profesor o técnico intentaba recordarnos quién tenía la autoridad e intentar salvaguardarla. Creo que decir esa frase es un síntoma de debilidad de quien la dice. Si tenemos que llegar a recordar quien manda… malo.

Todos tenemos en la memoria algún profesor “flautista” que no necesitó nunca decir esa frase, ni tan siquiera enfadarse demasiado, ya que todos teníamos claro quien mandaba.

Por último, hay algo que distingue a los profesores de los técnicos deportivos. Si queremos obtener un título oficial nos vemos obligados a acudir a un centro homologado y debemos hacer lo que nos digan los profesores. Dependiendo de cómo sean ellos el proceso será más o menos arduo. Pero si queremos el título no nos queda otra que hacer lo que nos manden.

En el caso del deporte los técnicos deportivos nos vemos obligados a ser “flautistas” en muchas ocasiones, ya que nuestra única “arma” para que los chicos sigan viniendo es que se lo pasen bien. Si no somos capaces de conseguir eso nos acabaremos quedando solos. Es cierto que en el fútbol, por la cantidad de dinero que se mueve, puede haber entrenadores “dictadores” que se aprovechen de estar en un club de prestigio y en el que los niños aguantan carros y carretas para poder estar allí, llegar a ser profesionales y ganar mucho dinero. En otros deportes pueden pasar cosas parecidas, pero es mucho menos habitual.

Cada uno que escoja lo que quiera, yo sin duda me quedo con los “flautistas”.



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El niño gordito

Educación y DeportePostado por Alfredo mar, noviembre 19, 2013 14:19:54

En línea con la anterior publicación “Siempre con los que aprenden” voy a explicar otro de los principios básicos de compromiso que el docente debe tener con sus alumnos.

Es autobiográfico, no lo puedo negar, con 8 años era el más alto y uno de los más gorditos de la clase. Con esa edad y durante la práctica totalidad de mi formación hasta los 17 años la Educación Física se reducía a condición física (fuerza, resistencia, flexibilidad y velocidad). De la Educación Física de Base y las habilidades motrices básicas (desplazamientos, saltos, giros, lanzamientos y recepciones) en mi colegio no habían oído hablar. Curiosamente mis entrenadores, de baloncesto primero y balonmano después, si que tenían un conocimiento mucho más adecuado para poder conseguir un buen desarrollo motriz.

Con 8 años nuestra clase de Educación Física se reducía a condición física y con suerte algún día nos dejaban un balón para poder jugar un partido de fútbol o baloncesto.

Una cosa que me quedó grabada en la memoria fue un día que con 8 años nos pusieron a correr, no tardé en cansarme y me tuve que parar, mi corazón no era capaz de bombear más rápido para conseguir que las piernas se movieran. En ese momento llegó mi querido profesor y no se le ocurrió mejor idea que darme una patada en el culo. No puedo decir que fuera dolorosa, pero si humillante, yo estaba dando todo lo que tenía, pero eso no era suficiente por lo que se ve.

Esta vivencia me hizo tener muy claro que un buen docente, aparte de preocuparse por tener la mejor formación posible para no hacer brutalidades como las que hacían con nosotros, debe tener en cuenta la individualidad de cada persona, siendo sensible a las diferencias. En muchas ocasiones no hay nada más injusto que “café para todos”. Por otro lado, y como conclusión final, debemos tener muy claro que no debemos exigir nunca a nadie más de lo que puede dar.

Por suerte, a pesar de machacarnos sistemáticamente con la condición física, no consiguieron que perdiera interés por el mundo del deporte llegando a ser profesional del mismo como técnico.



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Siempre con los que aprenden

Educación y DeportePostado por Alfredo vie, noviembre 15, 2013 18:48:46
Desde siempre he sentido una gran empatía con las personas que aprenden, especialmente si son niños o jóvenes.

Desde que era niño me prometí a mi mismo no ser nunca como alguno de los profesores o entrenadores con los que me encontré, una minoría por suerte para mi, que desde su posición de autoridad, en lugar de facilitar el aprendizaje, se dedicaban a recordarte que no sabías, olvidándose que en gran parte de la culpa de ese desconocimiento era suya.

Creo que un buen docente debe ser un facilitador del aprendizaje y para eso no hay nada como sentir empatía con las personas que aprenden, recordando que en muchas ocasiones nosotros fuimos los que no sabíamos y que cuando nos encontramos con docentes que aprovecharon sus conocimientos para animarnos y estimularnos hacia el aprendizaje, siendo capaces de saber lo que pensábamos y sentíamos, para ayudarnos en nuestro crecimiento personal, disfrutamos aprendiendo.

Hay ocasiones en las que los que aprenden te explican sus sensaciones, lo que les preocupa, lo que no tienen claro, lo que más les cuesta, intentando transmitirte lo que sienten. Ese es probablemente en el momento que más identificado me siento con ellos, ya que cuando me cuentan todo eso, recuerdo todas esas sensaciones, unas más alejadas en el tiempo y otras muy cercanas, ya que intento estar aprendiendo constantemente.

Hay que dejar claro que ponerse en la piel de los que aprenden no está reñido con la exigencia.

Las personas que tenemos la suerte de poder difundir conocimiento, sea en el campo que sea, debemos ser conscientes que tenemos una gran responsabilidad y debemos tratar a las personas que vienen a aprender con nosotros, especialmente si son niños o jóvenes, de la manera que nos hubiera gustado que nos tratasen a nosotros en esa situación, es así de simple ser honesto con uno mismo y con los demás.

Pocas cosas dan tanta felicidad profesional como ver que tus alumnos progresan, teniendo en cuenta que el mérito principal es suyo, pero sintiéndote partícipe en una pequeña parte y viendo la alegría con la que progresan.

Los niños son muy inteligentes, no se los debe menospreciar, ya que captan perfectamente quien se preocupa por ellos y quien no.

Al cabo de los años una de las mayores satisfaciones que puede tener un docente es que sus alumnos le reconozcan que siempre fue honesto con ellos.

En definitiva, me declaro admirador de las personas que aprenden, mucho más si son niños o jóvenes.



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